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Mi Perfil

Mi padre y mis abuelos paternos eran de León. Mi madre nació en Madrid en el año 1942 en una época difícil y complicada, en la posguerra española…. siendo la mayor de 5 hermanos, tuvo que abandonar sus estudios, a pesar de ser una muy buena estudiante, para poder ayudar a mi abuela Tomasa a cuidar de sus hermanos. Fueron emigrantes en Francia, trabajaron en París, lo que creo que les dio una visión diferente de lo que era el mundo en comparación con España en ese momento.

Volvieron en el año 1963 para que mi hermana pudiera nacer en España. Yo nací en el año 65 en el Barrio de Chamberí y al poco tiempo, nos fuimos al Barrio del Pilar. Todavía me acuerdo de chaval cuando mi madre me mandaba a hacer recados o a devolver los cascos,  y me decía, “estos son de la lechería de la primera calle o de la segunda calle”. Me acuerdo sobre todo de los veranos, eran los tiempos de “la pandilla”, que volvíamos a casa cuando ya no nos querían ni en la calle, y muchas veces volvíamos con las rodillas maltrechas o con alguna pedrada. Recuerdo que todos decíamos lo mismo: “me he caído o me ha pasado cualquier cosa” para no tener que contar la verdad por aquello de ahorrarse la regañina.


Mi madre es una mujer que siempre fue adelantada a su tiempo y decidió no conformarse con el papel que le habían otorgado de pequeña. Y como algunas mujeres de su época, decidió quitarse las ataduras que le habían impuesto, lo cual no le fue en absoluto fácil. Con 29 años cuando ya nos tenía a nosotros se las ingenió para iniciar sus estudios, mientras que trabajaba y además cuidaba de su familia y todo ello con las escasas infraestructuras de apoyo de la época, que en absoluto eran las de ahora.
Tuvo que empezar desde el principio, con el Graduado Escolar, después con el Bachiller, y no paró hasta licenciarse en Derecho y ejercer como abogada. Una mujer total y absolutamente adelantada a su tiempo, porque en aquellos momentos, las mujeres lo tenían mucho, mucho más complicado que ahora. Con todo esto no sólo nos inculcó una cultura de Igualdad, sino que la ejemplificó.

Mi padre siempre ha sido un ser libre, un fervoroso creyente de la libertad, aparte de lector incansable sobretodo de Quevedo, le recuerdo llegando a casa muy cansado, llegando de haber estudiado formación profesional en La Paloma, y de haber trabajado muy, muy duro, lo cierto es que en casa siempre con los dos estudiando se respiraba un ambiente que estaba impregnado de libros y de estudio.

Algo que desde siempre ha permanecido invariablemente en mis ideas y siempre me ha acompañado a lo largo del tiempo, ha sido la necesidad  de  preservar el medio ambiente: la sostenibilidad. Por supuesto que cuando yo tenía 8 años, esto en casa no lo llamábamos así, lo llamábamos “la preocupación de Miguel por la contaminación”.
Esta preocupación por el medio ambiente se vio acompañada cuando ya tenía 14 años, e iba al colegio con mi buen amigo Carlos por la necesidad de relacionarme con la naturaleza, y así iniciamos por aquel entonces una afición por el montañismo que hoy aún todavía perdura, después de 30 años, y seguimos subiendo a la montaña siempre que podemos, que no son todas las veces que nosotros querríamos….

A los 18 años me fui al ejército y estuve tres años y 2 meses… me tocaron hacer por lo menos 110 guardias e innumerables cocinas. Y esos cuarteles donde estuve, hoy los gestiona patrimonialmente Adif, porque es de su titularidad y algo de eso me toca hacer a mí como Director de Gestión Patrimonial de Adif, y me trae innumerables recuerdos de cuando tenía 18, 19, 20 y 21 años.


Cuando terminé la mili y trabajaba como Factor en una Estación de Renfe, inicié mi andadura en Juventudes Socialistas, y a la par, recuperé mis estudios donde los había dejado, en tercero de BUP, hice COU, fui a la Complutense a estudiar Derecho, y después me hice experto en Derecho Penal por la Universidad de Salamanca. Y lo más importante es que conseguí bastante bien compatibilizarla con mi empleo, con los turnos y con los fines de semana y fiestas trabajando. Siempre quitándole horas al sueño.


Siempre quise ser abogado, desde pequeño quizá por esa visión romántica que tiene ser abogado, ese defender al que lo necesita. Porque Cuando una persona está delante de alguien que le está juzgando, el estar en una silla frente a otro que está decidiendo sobre tu vida, sobre cosas que realmente te importan, con esas formas, y ese procedimiento que desconoces, hasta el más grande empequeñece y hasta el más grande necesita un abogado, incluso el propio juez puede llegar a necesitarlo también.
Y tuve la suerte de poder ejercer la profesión de abogado, de abogado “toguero”, de los que se ponen la toga, y no me fue nada mal, y tuve la suerte de ser abogado de mi empresa, eso sí, después de haber recorrido todos los niveles del Convenio Colectivo. Actualmente ya no ejerzo de abogado pero esos conocimientos jurídicos, si que los utilizo y me van bastante bien en la actividad que actualmente realizo.


La Gestión Patrimonial ha sido una de las etapas más enriquecedoras de mi vida profesional.
El Patrimonio de ADIF es inmenso, amplísimo, está integrado por manantiales, Vías Verdes, aprovechamientos urbanísticos, poblados ferroviarios… es un patrimonio inmenso y diverso que engloba desde iglesias hasta juntas de compensación. En realidad Renfe fue un estado dentro de un estado, y la experiencia de poder gestionar este patrimonio ha sido muy enriquecedora.


Corría el año 88, cuando coincidí en el Sector Ferroviario de la UGT con José Ricardo Martínez, actual secretario de la UGT de Madrid un amigo común nos presentó, dialogamos, y desde el primer momento me sorprendió su conversación fácil, esa forma de diseccionar los problemas y transmitirlos como ideas sencillas. Aún hoy pasados 28 años le sigo reconociendo esa cualidad como se le reconoce a los amigos.

Me ocupé de distintas responsabilidades, fue una época muy interesante en mi vida y que yo creo que me marcó para siempre porque el sindicalismo y la política, para practicarlo te tiene que gustar, porque tiene muchas alegrías pero también requiere de muchos sacrificios, todavía hoy me acuerdo de un viejo sindicalista un histórico que decía: “Si no sientes el sindicalismo, si no puedes estar sin el sindicalismo, sin la política, mejor no lo hagas”

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